Últimas semanas en Reykjavík

Recuerdo que en mi primera semana, mi hermano y yo hicimos la mayoría de las actividades clichosas turísticas de Reykjavík;

1.Fuimos a Blue Lagoon. Nos relajamos en las aguas termales, y yo hasta me puse la mascarilla de lodo en la cara.

2. Subimos a Hallgrímskirkja y vimos la ciudad desde arriba.

3. Nos fuimos en un barco a buscar ballenas. (Lo único que vimos fue aletas de delfines)

4. Con frio, pero pudimos ver la aurora. Que cosa más brutal.

5. Caminamos y exploramos casi toda la ciudad.

Ahora que me quedan 8 días en Reykjavík y no tengo más clases, decidí continuar con las actividades turísticas (clichosas) de Islandia porque, por qué no. Ayer, por ejemplo, me fui a correr caballo.

Los caballos islandeses no son tan altos, y tienen mucho pelo (para protegerse del frio, porque el viento aquí es exagerao’). Eramos un grupo de 5 personas y la guía. Yo pensaba que una persona con experiencia en caballo iba a estar conmigo (como cuando hacen con los nenes chiquitos, estilo carrusel. Pensaba que era bien obvio, cómo vas a dejar a inexpertos correr caballo por ahí.), pero no. La guía iba alfrente con su caballo, y el resto de nosotros detrás de ella, cada cual con su caballo. Antes de irnos, Eva, la guía, me dio las instrucciones; como sentarme, como coger la rienda y como hacer para que el caballo pare o vaya más rápido. Después de esas breves instrucciones nos fuimos (muy breves. Yo quería un taller de por lo menos 3 horas con merienda por favor).

Mi caballo tenía guille de guía porque se le quería pasar a Eva a cada rato. Yo tenía que jalar las riendas y decirle “¡shh, para caballo! ¡más suave!” (quizas no me entendía prque le estaba hablando en español). En una parte no se qué hice, pero mi querido caballo empezó a correr y acho me asusté. Tuve que jalarlo con más fuerza hasta que paró y entonces empezó a caminar más suave. Yo creo que el quería ir más rápido porque tenía hambre, cada vez que parábamos o caminábamos por un área con grama, se paraba a comer. 

Estuvimos dos horas caminando por fincas islandesas (¡hasta cruzamos un río!). Me sentí como los personajes de las sagas cuando viajaban montados a caballos. Pasamos una tarde divertida, hicimos algo nuevo, terminamos todos muertos, con dolores en las piernas y la espalda tiesa, pero valió la pena.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s