En Paris me quedaría…

Sin duda alguna les puedo decir que de todas las ciudades que visitamos, Paris fue mi favorita.

Llegamos a Paris como a las cuatro de la tarde. Nuestro apartamento no estaba en el centro de la ciudad, pero estaba a pasos de una estación de tren, que en 20 minutos nos llevaba al centro de Paris. También teníamos una tienda muy parecida a un Walmart, pues tenía ropa, artículos para el hogar y comida. Ahí encontré plátanos, me compré tres y esa noche comí tostones. (Compartí con las chicas, pues a ellas también les gustan los tostones).

Al siguiente día fuimos a la Torre Eifel. Wow, ¿desde hace cuánto yo soñaba con ir a la Torre Eifel? No es lo mismo imaginarlo que estar allí alfrente, es una de las mejores experiencias de la vida, cuando quieres ir a un lugar y al fin lo logras. Y, el día estuvo espectacular, el sol brillaba (y calentaba), el cielo estaba de un azul brillante y no hacía viento.

Felices y contentos caminamos por toda la ciudad; vimos el Arco del Triunfo y la Avenida Champs-Élysées. Alessia y yo nos pusimos a cantar la canción. Ella también cogió francés en la universidad y también los profesores le pusieron la canción de Champs-Élysées. Así que teníamos que cantar la canción mientras caminábamos por la avenida. Aquí se las dejo:

Después seguimos caminando hasta llegar al rio Sena. Allí vimos el famoso puente en donde los enamorados ponen un candado que simboliza su amor. El puente tiene tantos candados, que ya no hay espacio para poner nuevos. Incluso, tiene tantos, que los franceses quitan algunos porque el peso de los candados puede romper el puente.

Más allá del puente vimos la famosa catedral de Notre-Dame. Vimos y oímos las campanas sonar, pero no vimos a Cuasimodo. (¡Vimos las gárgolas!) La catedral no es muy impresionante por dentro, me gustó más por fuera. La que sí me encanto, por dentro y por fuera, fue la Basilica del Sagrado Corazón en Mountmartre. Por dentro es hermosa, y lo mejor fue que cuando entramos había un coro de monjas cantando a lo gregoriano. El efecto de los canticos más caminar por los pasillos de la basilica viendo los murales, las esculturas y las velas, fue impresionante. Por fuera la Basilica es igual de extraordinaria, es blanca y está cosntruida en el punto más alto de Paris, así que cuando subes, puedes ver la ciudad completa.

notre sagra
Obviamente fui a ver a la Mona Lisa. No es tan impresionante, lo más impresionante es la cantidad de gente que está dispuesta a pisar, empujar y dar codazos con tal de sacarse una foto alfrente de la pintura (que está protegida por un cristal, so la foto nunca va a quedar bien).
Ahora, cuando la gente dice Louvre, la gente piensa en la Mona Lisa. Si se preguntan por qué esa pintura es famosa, pues fue porque un empleado se la robó del museo para llevarla a Italia (porque el pintor, Leonardo Da Vinci era italiano y todo eso…). *Este dato informativo vino a ustedes gracias a mi querido padre y a las veces que me siento a ver alguno de sus programas de televisión*Nuestro tercer día en Paris fue dedicado al Museo de Louvre. Definitivamente hay que reservar un día completo para este museo, porque es enorme. Tiene escaleras, pasillos y exposiciones por todos lados. Alessia no fue porque ya ella había ido, así que Gaby, Cándido, Tyler y yo nos fuimos de paseo por el museo. Nos perdimos. Había tanta gente, y era tan complicado navegar por los pisos y pasillos que Tyler y yo terminamos por un lado y Gaby y Cándido por otro. Nos encontrábamos de vez en cuando y después nos volviamos a perder.

Yo decidí usar la misma destreza que uso cuando estoy en las fiestas de la Calle San Sebastián y quiero pasar por entre medio de una multitud para llegarar al otro lado y me metí entre las personas hasta llegar frente a frente a la Mona Lisa. Le tomé una foto a la pintura y otra a la gente a mi alrededor. Este fue el resultado:

Si, es pequeña…yo me la había imaginado más grande.

Y como esta entrada ya es muy larga, y tengo muchísimas cosas más que contar de Paris, termino por hoy. Antes, los dejo con fotos de otras pinturas/esculturas más interesantes que la Mona Lisa.

Libertad guiando al pueblo
Venus de Milo
Amor y Psique
Código de Hammurabi
Paredes de Mesopotamia
Ramsés II

Y, de más está decir que no logramos ver el museo completo. Se necesita un día completo, o mejor aún, dos.

Para terminar con Paris, me falta decir que fuimos a las Catacumbas -> una tumba subterránea gigante. Hay que bajar 180 escalones y mientras bajas, la temperatura también baja. Cuando llegas, sigues un camino, que por cierto no está muy iluminado y se te paran los pelos y de cualquier ruido de asustas, hasta que llegas a un letrero que dice: “Pare, este es el imperio de la muerte”

Obviamente entré (pagué por entrar así que entré, además…la salida estaba al otro lado, así que hay que entrar).

Cuando entras te encuentras con filas y filas de huesos humanos. Hay millones de huesos en esos túneles. Es escalofriante.

Conclusión: Quiero volver a Paris.

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